lunes, 15 de agosto de 2011

Un mes...

Hoy, esta mañana del lunes, desperté con la sensación de querer extraerte de mis pensamientos, de sacarte de mis recuerdos y poder darte el abrazo que pendiente se quedo, que se pospuso hasta una fecha que desconozco.

Ya paso un mes desde aquella terrible tarde, y a pesar de tantas horas la tarea de resignarse sigue siendo difícil, y constante.
Tengo que ser sincera contigo: Las cosas que han venido dándose después de lo tuyo me lastiman y hacen más grande la herida de mi corazón; ¿tienes acaso idea de que se siente?, quisiera con toda el alma recibir una llamada tuya diciéndome: Hola, qué bello es escucharte a esta hora… y que me explicaras que esto que duele es solo una broma, un ensayo de sensibilidad, una prueba dura, para entender y reafirmar lo que teníamos, todos los días lo busco, lo quiero…
Mi razón ya entendió lo que mi corazón no quiere, trato de leer, voy al trabajo, y en esta crónica de tu partida descubrí que trabajar 17 horas es buena terapia cuando quieres sacarte algo de la mente. Pero quiero quedarme con lo que aprendí mientras estuviste viva: Aprendí, que lo cortés no quita lo educado; que hay que darnos tiempo en el día para venerar al sol, para decir algo lindo, y porque no también escucharlo, aprendí que cuando el amor llega todo puede suceder y que hay que aceptarlo como venga. Aprendí también, que a veces es necesario hablar, es fuerza conocer lo que se siente y decir lo que se sabe, porque guardarse las cosas para sí mismo es tonto, aprendí que la catarsis resulta cuando se tiene la voluntad de liberarse de algo y cuando se cuenta con la persona que está dispuesta a escucharnos, aprendí que escribir comunica a las almas, aprendí, que vivir es lo que tú y yo buscábamos todos los días, que hay que dar sin esperar recibir, aprendí que el perdón es una palabra excelsa, y que solo dios se la merece…en fin, podría enlistar mil cosas que aprendí y que sigo aprendiendo, ahora y desde antes, con los amigos que tengo, con los amigos que hoy más quiero.
Muchas cosas pasan en mi mente, debo seguir, debo olvidar, reír sin recordar, pero quiero recordarte y eso pienso hacerlo con alegría, no con la amargura y el desencanto que enmarca tu adiós, no quiero estar fatal, porque sigo viva, y lo peor que puedo hacer es irme contigo si todavía puedo ver y sentir lo que tú querías.
Hoy quiero decirte de corazón que tú eres lo que pienso, y que un día de estos, cuando encuentre el lugar que más amo, voy a  verte de nuevo, quiero dejar que sepas que ya comprendí que cada quien es dueño de su vida, que sigo siendo libre y no me atara a la tierra una acción irracional, no anclare mi motivo de vida a algo que hoy por hoy me duele, te prometo que lo olvidare.
Y en la oscuridad, te lo prometo, te buscare en una de las estrellas que existen en el cielo, porque hoy más que nunca sé que me querías y que algo tan material y absurdo como una cuenta de correo no me quitara el placer  de haberte conocido y mucho menos los sentimientos que le dejaste a mi vida. ¿Qué si me haces falta?, por supuesto que me haces falta, y con eso demuestro mi humanidad irremediable con todo lo que valgo y puedo de que también se sufrir, pero también demuestro mis ganas de estar, de ser, de vivir…las calles están llenas de gente, mi casa no está vacía, yo tengo un cielo inmensamente azul sobre mi cabeza, y eso es prueba fehaciente de que dios se asoma a mi vida y de que yo no lo he olvidado, a pesar de los pleitos que yo empecé y que pretendo terminar pronto.
Hoy, te escribo para estar en paz conmigo, es cierto que a veces no encuentro esa estabilidad y que pensar en ti puede convertirse en pecado si no te recuerdo con cariño, si me dejo llevar por lo que pasa, si vivo de lo que me hace daño, entonces, tú no tienes la culpa, ni nadie ni yo misma, todos sufrimos de alguna manera y nos dejamos arrebatar como queremos y es mi decisión unirme a ese dolor de una manera sana, sin rencores, sin ofrecer disculpas, sin sufrir más de la cuenta, porque pasaran los días y cuando menos sienta serán años, y mientras sigas en el corazón de quienes sinceramente te amamos, todo lo que nos enseñaste habrá valido la pena.
No te dejo, no te olvido, pero tengo que seguir, sé que tú estás conmigo, y que cuando te necesite estarás cerca, entonces no es un adiós, sino una pausa que me permitirá algún día, sentir que volverte a ver es como cuando te encontré la primera vez.
Hoy, y siempre, en cada cosa que vea, en cada sonrisa que me regalan, en cada gesto amable, en cada beso que pueda dar, en un abrazo fuerte, en un apretón de manos sincero, mientras yo este, tu estarás, te tengo presente en mi vida y eso no lo olvidare, hasta que te vea de nuevo…

miércoles, 10 de agosto de 2011

Tengo...

Esta tarde tengo un sol que ilumina un poco raro este día, que hace unas horas era tan gris...

Hoy, decidí enterrar una historia, despues de unas cuantas noches sin poder dormir, quiero llorarte una ultima vez, ya no queda mas que polvo en el camino, me queda lo que aprendi de ti, el aire que alguna vez respire por ti y contigo, y ahora que no estas conmigo quiero descubrir que será de mi esta vez...

Despues de un viaje largo y que no valio la pena, despues de sentarme algunas horas a repasar los textos que alguna vez fueron tuyos, no me quedan ganas de escribirte una ultima palabra, porque pensar en ti se esta convirtiendo en una obsesion suicida...
Hoy, te doy la libertad de que me olvides si gustas, si es tu deseo no recordarme lo entendere, pero me quedo con los besos que me dejaste, con lo dulce de tu mirada, con tu voz tan especial en mi vida...
Hoy, entendi que debo seguir, y procurar con los dias olvidarte, pero la sinceridad me gana y en este espacio mío, admito que tu ausencia me trastorna a veces, y encontrar el punto donde vuelvo a ser yo de nuevo, ¿Tu crees que sirva de algo saber como paso?, yo siento que ya no, y las promesas hoy mas que nunca carecen de valor, y no estoy pensando en mí, ni se hace mas grande mi ego, nunca... y creo que eso tu tambien lo sabes. Tu y yo sabemos cuan grande es el castigo y el dolor, es igual para ti y para mi, y fingir que nada pasa convierte nuestras vidas en un ensayo mediocre de felicidad...
Mi cielo, quiero llorarte una vez más e imaginar de nuevo la vida que a tu lado yo espere, porque si en algo jámas menti fue en las veces que te dije lo que por ti sentia, y hoy, nada de eso ya interesa...ya no es posible...

Ahora, solo quiero reir y olvidarlo, hoy... ya sólo es pasado, me quedare en el  lugar que tu querias, con lo que tu querias escuchar dando vueltas en mi cabeza y como me lo dijiste alguna vez, empezaré a vivir, y hoy voy detrás de eso que quiero: un corazón al que no le pese el tiempo...